Para que suene la flauta
Con tanto desencanto que uno se lleva con lo que ve y lee por ahí, no queda más remedio que concentrar todas las fuerzas en intentar producir algo que se asemeje a la belleza o a la bondad. Siempre está bien levantar un espejo para mirarnos de frente en él, sí, pero también visualizar un mundo algo mejor, para que suene la flauta y suceda.

Andando!


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